sábado, 4 de julio de 2009

balance perdido

Preferencia de la persona que trata de armar una oración. Cada letra que aparece después de la línea parpadeante es un desconcierto. Se forman las palabras pero no muestran su significado, cada una es independiente a la otra. Este sin sentido busca ser algo en un futuro. Desgarrar un pasado pero no alterar el presente. Dejar el cuestionamiento para otro día. Cerrar los ojos en un descanso dirigido, controlado y obediente que después es predecible y monótono. Sólo se desea regresar a la realidad inesperada pero lo inesperado nunca llega y la monotonía se establece. El salto fútil entre mundos se rellena con un poco de fantasía y placeres auditivos. Pero que pasa cuándo todo cansa, dónde se busca las respuestas ya sabidas, cuál es la salida. Y otra espera inútil comienza.

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